Sin TRI... pero bien aprovechado

Como muchos ya sabéis, este fin de semana iba a estrenar la temporada 2017. Sin embargo, a raíz de la alerta por el temporal, el Gobierno de Canarias canceló todos los eventos deportivos. Por tanto, me esperaban tres días diferentes de lo previsto... pero no peores...


Llegué el viernes por la mañana a las nueve, alquilé el coche que tenía reservado y me dirigí a Sands Beach. Debo decir que el trato que tuvo el personal conmigo fue excepcional, muy atentos y dispuestos a hacer sentirme como en casa. Al llegar tan pronto, todavía no estaba listo mi apartamento. Aproveché para nadar un poquito en la piscina y salir en bici para hacer un poco de activación.


Cuando uno va a Canarias, en lo que piensa es en el calor y el sol, ¿verdad? Pues yo poco he visto… Justo al salir a rodar el mismo viernes, empezó a llover... Como no hacía mucho frío, no había de qué preocuparse.


Después de la bici quedé con mi amigo Karim para comer; con él y con Jorge, amigo suyo y, ahora, también mío. Durante estas jornadas hemos compartido muchas risas y buenos momentos.


Llegó el viernes por la tarde, hora de recoger los dorsales e ir poniéndose a tono para darlo todo. Aquí es cuando llegó mi sorpresa… Me comunicaron que el TRI se había cancelado. ¡¡¡No podía ser!!! Bueno, no pasaba nada... "Estás en el paraíso para entrenar o, al menos, para intentarlo". Hubo que hacer cambio de planes. Al no competir, Jaime me dijo que debía meter algo de calidad nadando y corriendo. Así que pedí permiso a Charly para nadar con el grupo de Javi.


El sábado me desperté algo nerviosa. Tenía la oportunidad de nadar con gente mucho mejor que yo. La calidad de la sesión estaba garantizada. La motivación, por las nubes... Acostumbrada a nadar sola, una oportunidad así es increíble.


Como no podía ser de otro modo, entrené lo mejor que pude. Los tiempos fueron buenos y, encima, lo pasé genial. Hubiese seguido nadando y nadando...


Después de la euforia de la natación, tocaba ir al "triangulo" a hacer 4x1500 “vivos”. En teoría, debía ir a 3:50, pero una confusión con el reloj hizo que fuera algo más rápida. Y eso que hacía un aire alucinante. Fue un entrenamiento bastante más duro de lo que imaginé. En cualquier caso, cuando terminé me sentí súper feliz.


El día no terminó aquí. Después de comer y descansar veinte minutos, salimos a montar en bici Karim, Jorge, Richy, Pablo y yo. Nos volvimos a mojar y yo llegué con un poco de frio. Aun así, sacamos un par de horitas de bici.


Ya solo me quedaba el domingo para intentar aprovechar al máximo. Mi intención era hacer una salida de cerca de tres horas, subiendo Tabayesco o los miradores... Cuando desperté por la mañana y escuché el aire, empecé a dudar de si sería lo mejor salir en bici. Comentamos la jugada Karim, Jorge y yo. Ellos me dijeron que no salían. Ya habían guardado las bicis. Y yo, en un momento de “locura”, me vine arriba y me dije: “Estando aquí, ¿cómo no vas a aprovechar para salir?”. Dicho y hecho...


Salí un rato, aunque me quedé en una carretera cercana haciendo idas y venidas. Era donde más segura me encontraba, ya que el aire me daba o de “culo” o de “cara”. Nunca antes me había encontrado en una situación similar. Para un lado iba “con todo metido” y las piernas sueltas, a toda velocidad. No era así a la vuelta. En algunos momentos parecía que estaba subiendo un repecho del 20 % de desnivel. Pero no... estaba llaneando. El aire hacía de pared. No obstante, me lo pasé muy bien.


El problema vino cuando tocó volver al hotel. El aire soplaba fuerte de lado. Tuve que parar antes de empezar a bajar y mentalizarme de que sería capaz. Una vez encima de la bici y después de comprobar cómo el viento me iba ganando la lucha, volví a pararme. Al poco tiempo, pasó un ciclista, también tambaleándose, y decidí armarme de valor y tratar de seguirle. Así conseguí llegar entera a Sands Beach. Reconozco que, aún hoy, me duelen los brazos de ir tan tensionada...


Ya me quedaba poquito en Lanzarote... Antes de comer y poner rumbo hacia el aeropuerto, nadé unos metros... y lista para volver.


El balance del fin de semana, a pesar de no haber competido y de no haber tenido un tiempo muy bueno, ha sido satisfactorio. Eso sí, preferiría no haber perdido el vuelo del domingo por una confusión en la puerta de embarque… Quedarse un día más en el "paraíso" sin poderlo aprovechar... ¡no mola!




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