Comienza la diversión

Después de varias semanas de entrenamiento, por fin llegan las primeras competiciones. Para ir calentando motores, este fin de semana me ha tocado competir en natación con mi club, el SEK, en la Copa de Madrid de Clubes. Como siempre, motivada y con ilusión, y sin dejar de entrenar aquello que me tocaba. Lo único que me tenía un poco intranquila era saber que iba a competir en piscina de cincuenta metros. Aunque parezca que no, se hace larga y exigente. Y más, cuando no estás habituado a entrenar en ella.


El sábado empezaba madrugando para preparar las cosas de entrenar, las de competir y la comida. Salí sobre las 10:15 a montar con la grupeta del equipo. Al ver que iban muy deprisa y que mis piernas estaban más cansadas de lo que me gustaría, decidí hacer la ruta por mi cuenta. Reconozco que, con el viento que hacía, a la vuelta eché de menos tener a alguien delante, pero también me encanta rodar en solitario y pensar en mis historias sin tener que ir pendiente del de delante.


Después de comer, sin poder sentarme a descansar, me fui hasta Alcorcón. Debía estar allí a las tres para calentar y empezar a competir a las cuatro. El sábado me tocaba nadar el 800, el 200 y el 4x50 libres.


Salí bastante contenta. Hice 9.33 en el 800. Nada estratosférico, pero son trece segundos menos que el año pasado... y las sensaciones fueron muy buenas.


El 200 sabía que me iba a costar. Es una prueba más rápida. Para estar en carrera hay que salir fuerte y aguantar hasta el final. Así hice... Sin embargo, en el 125 empecé a notar cómo se me hinchaban los brazos y que las piernas estaban ya bastante tocadas. Al final terminé tercera, al igual que en el 800, con un tiempo de 2.12, bastante discreto.


Para terminar, el relevo... una prueba divertida que siempre te hace sacar todas tus fuerzas. Mi posta era la tercera y, a pesar de verme lenta, conseguí nadar rápido: 27" no está nada mal.


El domingo aproveché para dormir y hacer un poco el vago en casa, preparar las maletas de Lanzarote, ir a tomar café fuera y tomarme la mañana con tranquilidad. Por la tarde, la misma dinámica del día anterior: a las tres, calentamiento; a las cuatro, competición. En esta ocasión nadé el 50 mariposa, el 400 libres y el 4x50 estilos –la posta de mariposa–.


En el 50 mariposa no arriesgué en la salida, ya que los poyetes se movían mucho y no estaban bien anclados. Después de todo, salí en cabeza y traté de nadar lo más rápido posible... Llevo tiempo sin tocar la mariposa en los entrenamientos, por lo que he perdido coordinación a la hora de respirar... Durante la prueba, cada vez que sacaba la cabeza, me quedaba tiesa. Aun así, volví a llegar tercera, en 29.6, con los consiguientes puntos para el club.


En el 400 libres traté de salir tranquila y tomar como referencia la nadadora de al lado... Me encontraba bien, algo más cansada que en el 800 y sin poder cambiar de ritmo al final. Llegué con un tiempo de 4.37, no muy contenta, pero logrando el cuarto puesto.


Para terminar la jornada nadamos el 4x50 estilos. Completé la posta de mariposa en 28.9, bastante más contenta, aunque haciendo una llegada horrible... mi compañera se acordó de toda mi familia, ¡jeje!


Al final conseguimos mantenernos en División de Honor, ¡objetivo cumplido! Y yo me fui a casa con varias conclusiones y con la certeza de saber que estoy entrenando bien la natación.


Como diría Jaime, yo soy triatleta... Después de toda la paliza del finde y de haber tenido una mañana de relax, tocaba "pagar el precio" e ir a rodar suavecito a última hora de la tarde...


Ahora ya estoy en Lanzarote, con ganas de divertirme y entrenar duro esta semana, que las próximas competiciones están ya a la vista...


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