Un peldaño más... segunda en Altafulla

Ya ha pasado una semana desde que compitiera en la Copa de Europa de Altafulla. Tengo que reconocer que para esta carrera no he estado concentrada al cien por cien. Al volver de Holten nos planteamos dos carreras más: Malmoe y Tønsberg. Así que he estado muy “centrada” en organizar el viaje. No obstante, acudí a Altafulla con las ganas y la ilusión de siempre.


Llegué el jueves dispuesta a descansar, ya que las últimas dos semanas habían sido muy duras en cuanto a trabajo y entrenamiento. Hasta que llegó el día de la competición, me dediqué a recuperar con sesiones muy suaves y a inspeccionar otra vez unos circuitos que ya me sé de memoria, incluida, por supuesto, la subida a "El Castillo".


El domingo me desperté pronto para desayunar y preparar las cosas con tranquilidad. Me dirigí a Altafulla un poco más pronto de lo que me tocaba para poder ver a Elías en carrera. Cuando dejó la bici para salir a correr, yo me dirigí a pasar los controles necesarios y seguir viéndole en el sector de carrera a pie. Se retrasaron un poco en los tiempos previstos para colocar las bicis en boxes. Aun así, tuvimos tiempo suficiente para calentar.


El mar estaba algo mejor que los días anteriores y el agua estaba cristalina. Con lo único que había que tener cuidado era con un pequeño escalón que había en la entrada al agua. El sector de ciclismo tiene de todo: una subida bastante dura, bajada larga y la parte de llano... un circuito que a mí me gusta mucho. Por último, la carrera a pie no tenía ninguna complicación –todo llano–. Eso sí, hacia mucho calor.


A las 13:15 dieron el pistoletazo de salida. Yo me encontraba menos nerviosa de lo habitual. Tenía bastante claro lo que debía hacer. En el calentamiento practiqué el gesto de salto para librar el escalón y no tropezar. Y en competición no pudo salir mejor.



Durante las primeras brazadas me coloqué delante y enfilé la boya bastante bien, pero enseguida empecé a desviarme. Al principio pensé que era sólo un poco. Sin embargo, a medida que me acercaba a la boya, veía que me había ido demasiado. Mientras corregía mi “ruta”, veía que se me acercaban las rivales. No podía ser. Había salido a nadar bien y, por mi error en la trazada, volvía a tener al grupo pegado... Seguí nadando a mi ritmo. Me vi más “tranquila” que en otras carreras, como si hubiese ido "más fácil"...


Al salir del agua fui volando a la bici. Realicé una transición rápida y arranqué para intentar escaparme. En la primera subida (de cuatro) me encontré muy bien y fuerte. Me dije: "Inténtalo y vete".


Al paso por la primera vuelta tenía una pequeña renta, pero no me podía relajar.


En la segunda subida sí me relajé un poco. Empecé a subir más suelta y perdí la “garra" que había tenido en la primera. Al terminar la segunda vuelta fui cazada por el trío que venía por detrás, formado por la belga Deldaele, la suiza Gmür y la también española Marta Sánchez.


En las siguientes dos vueltas el ritmo bajó. Íbamos colaborando pero nos controlábamos demasiado. Creo que las cuatro sabíamos que nos íbamos a disputar el podio. Sin ser conscientes de ello, bajamos demasiado el ritmo, de tal manera que justo en la entrada a boxes nos pillaron Melina y Laura Gómez. La T2, en mi línea, perdiendo 8” con la belga, que fue la primera en salir a correr. Una de las conclusiones que saco de perder tanto tiempo en T2 es que, entre otras cosas, tengo las zapatillas mucho más apretadas que el resto y por eso me cuesta tanto meter el pie.


Salí la cuarta a correr, esprintando para colocarme en cabeza. La verdad es que arranqué como un rayo y, a los pocos metros, nos colocamos la belga, Marta y yo en cabeza. Nos íbamos turnando a la hora de marcar el ritmo, pero íbamos vigilándonos todo el rato. Ninguna hacia cambios de ritmo. Y yo sólo escuchaba a Elías decirme que iba muy bien pero que tenía que cambiar… ¡Cómo si no quisiera!


Mis fuerzas iban escaseando y, a causa del calor, mi sensación era la de volver a correr como un “cachalote” e intentar “sobrevivir” en el grupo, preparada para responder a cualquier ataque.


A medida que se iba acercando el final, me di cuenta de que todo se decidiría al sprint. Nunca había estado en esta situación... Cuando enfilamos la recta del paseo, Deldaele fue la primera en hacer un fuerte cambio de ritmo. Yo traté de seguirla y empecé a correr a tope… Sólo pensaba en correr rápido y cruzar la meta... Pero qué largos se hicieron esos últimos 400 metros…


Y por fin llegué...

No podía estar más contenta. Había cumplido con el objetivo. Había logrado mi mejor resultado hasta el momento y seguía con la racha de buenas carreras y aprendiendo de nuevas situaciones.



Ahora que ya han pasado unos días, puedo pensar con más claridad, sin la euforia del momento. Como siempre, hay que seguir sacando las cosas buenas y las cosas malas para seguir mejorando y aprendiendo. En esta carrera tenía estrategia libre. El objetivo era mejorar el 4º puesto de Melilla y estar en las primeras posiciones durante toda la carrera. Por tanto, no me puedo quejar.. Segunda en la Copa de Europa de Altafulla y, a su vez, Campeona del Mediterráneo.



Uno de los mejores momentos fue la entrega de premios. Poder estar en lo más alto del podio, escuchar el himno y ver a Elías orgulloso delante de mí... Hace cuatro años, cuando empecé, nunca me imaginé algo así...


Creo que es un buen momento para agradecer todo el apoyo que recibo de la gente que me sigue, de mis compañeros, de mi familia, de mi entrenador, de todos mis sponsors (Bikes 101-Specialized, MIWS, Speedo, David Toro y Fisnor Fisioterapia) y los patrocinadores principales del X3M Hitachi y Alborada.


¡Muchas gracias a todos y espero poder seguir contando buenas experiencias como ésta!


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