Plata en Águilas... cuidando los detalles

Llegaba al Campeonato de España de Triatlón Sprint en buena forma y con ganas de luchar por los primeros puestos. Semejante objetivo llevaba un tiempo de “maduración” con el míster. Hablamos sobre las posibilidades que tenía de luchar por el podio y de las circunstancias de carrera con las que me podía encontrar y decidimos ir a por todas. Así pues, después de la Copa de Europa de Madrid, seguimos entrenando para llegar a Águilas lo mejor posible.


La semana pasada me pidió la bici para “ver unas cosillas”. El jueves quedamos para salir a rodar. Yo no sabía qué tocaba. Me presenté en su casa para recoger la bici y salir a entrenar. Para mi sorpresa, la encontré diferente. Montamos mis Roval de competir y la vi con un acople colocado de modo distinto. También me hizo probar un casco de los que yo creía que sólo eran para larga distancia y me puso los pedales P1 para analizar los vatios en competición. Después, cambiamos la cadena. Teníamos que llevar la bici en perfectísimo estado. Así salimos a rodar en modo “aero”. Al subirme y pedalear, me di cuenta de que el manillar también estaba más bajito. Me lo había bajado a tope, pero yo me encontraba súper cómoda.


Estuvimos rodando con algunos cambios de ritmo, aprendiendo cómo me pueden atacar y cómo debo hacerlo yo, practicando con la nueva posición, en la que realmente me encontraba muy cómoda. Además, me daba mucha seguridad en el supuesto caso de verme en una escapada.. y con viento. En fin, tenía confianza. Sabia que había entrenado bien y sólo quedaba poner todo de mi parte para que la situación de competición fuera buena para mí...


Antes de viajar ya había aprendido algo más: HAY QUE CUIDAR LOS DETALLES. Está claro que, si queremos ir rápido en bici, debemos entrenar y tener “patas”, pero todos estos detalles ayudan, y mucho, a sacarle un mayor rendimiento a nuestro ciclismo.


Jaime, Elías, “el júnior” –José Alix– y yo, viajamos el jueves por la noche al salir de trabajar. Llegamos tarde y nos fuimos a descansar para poder ver los circuitos el viernes por la mañana. Nos levantamos más pronto de lo que a mí me hubiera gustado. Sin embargo, con toda la adrenalina que tenía, no me importó. Desayunamos, nos vestimos y nos fuimos directos a la playa donde se nadaría. Dimos dos vueltas al circuito. En piscina y lago voy bastante bien, pero el mar con olas es otro mundo que no termino de dominar. Después de nadar cogimos las bicis. Yo me dejé mis calas y tuve que ir con zapatillas de calle. ¡Qué desastre! Dimos tres vueltas al circuito recibiendo consejos, practicando todo lo necesario para la prueba y terminando de adaptarme a la nueva posición. Por la tarde tocó correr quince minutos después de la recogida de dorsales… Y a descansar para el sábado...


Por fin llegó el sábado… día raro. Todavía no sentía esos nervios que tengo desde la semana previa. Desayuné pronto y nos sentamos a ver los horarios para ir a la prueba y contemplar todas las estrategias. Lo tenía todo más que claro. Lo habíamos hablado varias veces y tenía confianza en mi bici y en mi carrera. Estaba dispuesta a dar lo mejor de mí. Por la mañana rodamos una hora para ver la rampa Red Bull FETRI Fighters, ¡jeje! No quería probar nada en competición…


A primera hora de la tarde llegaban a la casa Elías y Jaime con la gran noticia del tercer y segundo puesto, respectivamente. ¡Qué ilusión y qué motivación! Yo también quería mi medalla…


A las 18:00 me dirigí a Águilas en bici –estaba alojada en Calabardina–. Una vez allí, hice todo lo que tenía que hacer hasta que me dirigí a boxes a meter la bici. Qué raro que no hubiera ningún imprevisto… Finalmente, sí lo hubo. No me permitían entrar con el acople tal y como lo llevaba. ¡Oh, no! Ese acople formaba parte de la estrategia. Fallo nuestro. No habíamos leído la normativa de este año al respecto y resulta que ha cambiado. Ahora las barras deben estar unidas por una pieza homologada. Aunque no hubo más remedio que quitarlo, tampoco pasaba nada. Coloqué todo, me enfundé el neopreno y me fui a calentar un poco porque iba bastante justa de tiempo.


Llegó la hora… Me coloqué lo más a la derecha que pude para llegar lo mejor posible a la boya. Cuando dieron la salida, arranqué “como un tiro” y en pocos metros nos quedamos Anna y yo solas, nadando en paralelo hasta la primera boya. Luego Anna se colocó a pies hasta que salimos del agua las dos juntas...


Hice la transición lo más rápido que pude, surtiendo efecto las prácticas previas a la hora de meterme el casco, ¡jeje! Anna y yo abandonamos la T2 prácticamente juntas, con la intención de abrir hueco. Quería una bici rápida y ahora sólo faltaba darle caña con las piernas. Nos entendimos bastante bien. Yo, a mi ritmo, y Anna pasaba a todos los relevos que le pedía. El único pero fue que yo los quería más rápidos. Traté de animarla para que pasara subiendo el ritmo, si no, nos iban a recortar. Mi posición final dependía del tiempo que sacara en bici. Una de las opciones era irme con Anna a relevos –o siempre que fuéramos tres españolas en el grupo–, con la condición de que se tenía que rodar rápido. De no ser así, intentaría la escapada en el kilómetro diez. Anna se esforzó y colaboró todo lo que pudo. Sin embargo, no íbamos como yo quería y decidí marcharme sola...


Hice el repecho a tope y seguí fuerte hasta que completé la segunda vuelta. En la tercera vuelta continué igual...


De vez en cuando le echaba un ojo a los vatios. Estaba todo según lo previsto, con los números en su sitio. Las dos vueltas que hice sola fueron quince y veinte segundos más rápidas...


Se terminó la bici, lo que más me gusta y donde más disfruto. Mi trabajo había dado sus frutos: un minuto de ventaja para intentar luchar por el podio...


Salí a correr con todo el apoyo del público, que fue espectacular. Iba lo más rápido que podía para luchar por ser primera. En cualquier caso, sabía que la llegada estaría apretada.


Al paso por la primera vuelta, Anna me había recortado medio minuto y, por la distancia con las demás, calculé que el segundo puesto estaba asegurado. Jaime me dijo que apretara como si la carrera terminara en el punto de giro, pero no podía. Ya de por sí, lo de los cambios de ritmo se me da bastante mal. Además, en ese momento era un querer y no poder. Por fin hice el giro de la segunda vuelta y ya vi a Anna muy cerca… “Sara, corre que te coge, vamos…”. Eso era lo que pensaba y la gente seguía animando… Pero a falta de cuatrocientos metros, Anna me adelantó como un rayo, increíble como venía. No tuve capacidad de reacción, no daba para más…

Con mucho orgullo, ilusión y satisfacción, crucé la meta en segunda posición, en una carrera que fue, para mí, ¡espectacular!, de las más bonitas y divertidas que he hecho. Disfruté como una enana. Y todo el trabajo de estos meses se ha visto recompensado.


Hice una natación buena, sobre todo en cuanto a sensaciones en el mar (9.51). Las transiciones fueron de las más rápidas hasta ahora (1.01 y 1.02). Los valores de bici, dentro de lo que estimamos: 260 vatios medios en los 20 kilómetros y un pico de 842 en la arrancada para irme. Y la carrera a pie, que podría parecer peor como consecuencia del tremendo último segmento que hizo Anna, estuvo genial (19.13): más de un minuto más rápido que cualquier 5000 que corrí el año pasado.


Me voy emocionada y feliz de ver que todo el apoyo que recibo se ve recompensado, que todos los entrenamientos y días duros han dado sus frutos. Hay que recordar que en algunas ocasiones el deporte no es justo. Por ahora, conmigo, se está portando muy bien.


Me gustaría agradecer de forma especial a Jaime todo el trabajo que hace conmigo. Se ha volcado mucho en esta competición –y en todas–. Me ha ayudado a entrenar bien. Se ha tomado las molestias de sacarle partido a la bici y a todos los temas de aerodinámica. Sin un experto como él, no los hubiese podido aprovechar. Gracias por todo lo que me ha enseñado y todos los consejos que me ha dado a nivel deportivo y personal en esta última semana y en el tiempo que llevamos trabajando juntos. Este resultado es, en gran parte, gracias a él. ¡Felicidades por lograr este sueño, por hacer que esta “novata” pueda estar ya en el podio!


Tampoco me olvido del “motor” que llevo detrás: Specialized - Bikes 101, MIWS, Speedo, mi club, el X3M, y todos sus patrocinadores, además del apoyo incondicional de Elías, mi padre, “la cuadrilla Triluarca”, el público que estuvo el sábado dejándose la voz y otras muchas personas que siempre están pendientes de mí.


A todos: ¡Mil gracias!



Entradas recientes
Historial