RESPIRAR nadando; NADAR respirando

En el post anterior hemos visto cómo debemos respirar al iniciarnos en la natación. Ahora vamos a dar un pasito más. Cuando hemos practicado y lo tenemos dominado, es decir, no tenemos que estar pendientes constantemente de cuándo cojo aire y cuándo lo suelto y ya no tragamos agua, podemos buscar una manera mejor de respirar.

 

Si habéis hecho los ejercicios que os planteaba la semana pasada, habréis comprobado que cuando soltamos el aire nuestro cuerpo se hunde, mientras que, si lo aguanto en los pulmones, nuestro cuerpo se mantiene a flote. ¿Por qué considero importante experimentarlo? Muy sencillo. Esto nos influye a la hora de nadar. En la primera entrega os proponía a los principiantes coger aire y soltarlo poco a poco para evitar tragar agua. Pero hemos comprobado que, de esta manera, nuestro cuerpo flota menos y, además, si comparamos esta forma de respirar con la que os contaré a continuación, probablemente también os canséis un poco más.

 

En esta ocasión os propongo que cojáis el máximo aire posible de una sola bocanada y lo aguantéis sin soltarlo cuando tengáis la cabeza dentro. Justo antes de volver a sacar la cabeza, debéis soltar el aire rápido por la boca o por la boca y la nariz para, seguidamente, volver a cogerlo cuando saquéis la cabeza.

¿Por qué antes podíamos sacarlo por donde quisiéramos y ahora no? Muy sencillo. Antes se trataba de soltar el aire poco a poco y de manera continuada. Por lo tanto, podíamos hacerlo perfectamente por la nariz o por la boca. En este caso, se trata de soltar el aire rápido. Si lo intentamos soltar por la nariz, tardaremos más que si lo hacemos por la boca o boca-nariz.


¿Qué ventajas tiene este tipo de respiración? Por un lado, nos ayuda a mejorar nuestra posición en el agua. Si habéis hecho los ejercicios de flotación del post anterior, habréis comprobado que, si soltáis el aire, os hundís poco a poco. Sin embargo, si lo aguantáis en los pulmones, vuestra flotación mejora. Al llevar mejor posición –más por encima del agua–, reducís también la resistencia que ofrece vuestro cuerpo al avance. Por otro lado, si comparáis las dos respiraciones durante un tiempo nadando, veréis que, si aguantáis el aire, os fatigáis un poco menos que si lo vais soltando poco a poco.
Es probable que al principio tengáis que estar muy pendientes de coger aire, aguantarlo, soltarlo, volver a coger. No obstante, una vez automatizado, iréis mucho mejor.

 

En el vídeo podéis apreciar los dos tipos de respiración llevados a cabo con ejercicios muy sencillos. El objetivo es que los practiquéis y observéis-comparéis las reacciones y sensaciones de vuestro propio cuerpo respirando de una u otra forma.

 

¡Os animo a todos a que los probéis y compartáis vuestras experiencias!

 

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