CREANDO LA BASE AERÓBICA

Como explicaba en el primer post de este blog, por muy deportistas que seamos y nos defendamos en el agua, debemos empezar desde cero, como si no supiésemos prácticamente nada.

 

El estilo que más suele cansar cuando uno se está iniciando en la natación es el crol (la mariposa, en iniciación, la podemos dejar apartada), ya que debemos estar constantemente pensando todos los pasos que tenemos que dar (sacar la cabeza, coger aire –respiración I y respiración II–, mover los pies, meter la mano…). Por ese motivo, es importante que nademos tanto a espalda como a braza para ayudarnos en aquellos momentos en los que más nos fatigamos.

 

En esta primera entrega os quiero contar los primeros pasos que utilizo a la hora de trabajar con personas que tienen que empezar a crear su base aeróbica y técnica. Lo primero que debemos saber es que hay que trabajar de todo un poco. Debemos nadar “normal”, meter trabajo específico de pies (tanto con tabla como sin ella) y hacer trabajo de técnica con ejercicios acordes a nuestro nivel. Además, podemos ayudarnos de diferentes materiales.

 

En esta fase no me gusta el uso de palas o similares. Normalmente nos faltan apoyos y éstas nos impedirían “encontrarlos”.

 

En el caso de las aletas, sí las aconsejo. Ayudan a mejorar la flexibilidad del tobillo, a “coger” el movimiento de piernas, a hacer ejercicios que nos cuestan. Sin embargo, si abusamos de ellas, nos podemos mal acostumbrar. Por tanto, en pequeñas dosis y con inteligencia.

 

En el caso del pull –pull I, pull II, pull III y pull IV–, podemos ayudarnos cuando estamos más cansados y se nos hunden las piernas, pero tratando luego de quitarlo y nadar con la misma posición.

 

La primera forma de trabajar consiste en el nado continuo. Como decía antes, es probable que a crol no seamos capaces de nadar muchos metros. Es necesario, durante las primeras semanas, intentar “jugar a enlazar metros”, mezclando el crol con la braza y la espalda. Normalmente, en uno de estos dos estilos solemos recuperar un poco. Aquí os dejo algún ejemplo que podéis adaptar a vuestro nivel y os puede valer para jugar con vuestra imaginación. El principal objetivo debería ser que, con el paso de los días, fueseis capaces de nadar más metros, o más metros a crol, o que os cueste menos hacerlo...

 

Esto es sólo algún ejemplo que podéis utilizar, pero recordad: intentad hacer la recuperación activa, es decir, recuperad nadando y, sobre todo, tened en cuenta que no tenéis que nadar a tope. Todo es a un ritmo fácil, aunque en iniciación es complicado tener un abanico de intensidades.