ALETAS (II)

El otro día veíamos cómo podemos utilizar las aletas largas. Hoy es el turno de las cortas.

Como comentaba el otro día, las encontraremos de diferentes formas y habrá algunas que sean más blanditas y otras más duras.

En realidad, las podemos utilizar para lo mismo, para realizar trabajo de pies, de técnica, de nado… La principal diferencia es que, con este tipo de aletas, debemos hacer más fuerza con las piernas, así que éstas se convierten en ideales para gente que tiene que hacer rehabilitación, fortalecer el tren inferior e, incluso, para ganar flexibilidad de tobillo.

¿Qué sería lo ideal? Tener dos pares de aletas en nuestra red, largas y cortas, para, según el tipo de trabajo que queramos realizar, hacer uso de unas u otras. Los nadadores y/o triatletas más experimentados podrían prescindir de las largas.

Recordad que las aletas bien utilizadas son unas grandes aliadas, pero hay que usarlas con cabeza.